avance

0%
Ciudadanos del planeta, hablemos del cambio climático
Seamos parte de la solución y no del problema.

inventiva
innovación





Aprende

hace 35 dias


520 seg

El cambio climático es un tema que en los últimos años ha acaparado las principales noticias y la opinión pública alrededor del mundo. No sólo por las impactantes imágenes en revistas y medios de comunicación sobre especies de seres vivos sufriendo, o por declaraciones de líderes como el actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump; sino porque cada uno de nosotros, en nuestras regiones, lo estamos presenciando.



 

Si alguien duda sobre la realidad del cambio climático, no sólo confíe en el 97% de los científicos alrededor del mundo, quienes están de acuerdo con base en evidencias sólidas al respecto. Pregúntenle a sus abuelos, bisabuelos y si tienen la suerte, tatarabuelos, sobre cómo eran las condiciones meteorológicas cuando ellos eran niños. Apuesto a que no se llevarán una gran sorpresa al saber que los patrones de lluvias e incluso las estaciones del año, eran muy diferentes a las de ahora.

 


 

Mientras en algunas zonas se está calentando la Tierra, en otras se está enfriando. En promedio, el planeta se calentará más en algunas regiones, pero en otras no. Por ello, lo más apropiado es denominar “cambio climático” al conjunto de variaciones meteorológicas que está sufriendo el planeta. Los cambios climáticos modifican la temperatura, pero también lo hace con otros componentes del clima.

 

También es necesario señalar que el cambio climático no es algo nuevo en la Tierra. A lo largo de la vida de nuestro querido planeta azul, se han presentado variaciones climáticas en distintas escalas de tiempo. Tan sólo en los últimos 650 mil años, ha habido siete ciclos de avance y retroceso glaciar, con el abrupto final de la era de hielo, hace unos 7 mil años, que marcó el comienzo de la era moderna climática y de la civilización humana. La mayor parte de estos cambios se ha debido a variaciones muy pequeñas de la órbita de la Tierra que cambian la cantidad de energía del Sol que recibe nuestro planeta. Sin embargo, el actual cambio climático no se debe a eventos del todo naturales. Existe mucha evidencia científica contundente que señala que el cambio climático es real y que además, ha sido provocado por las actividades humanas, nombrando incluso a la actual era geológica como Antropoceno.

 


 

¿Evidencias?  El aumento de la temperatura global a partir de la revolución industrial. Un suceso que por cierto, ha sido impulsado por el aumento de bióxido de carbono (CO2) y otros gases de la actividad humana en la atmósfera. El 2016 fue el año más cálido hasta ahora registrado, siendo 8 de los 12 meses que componen el año, de enero a septiembre con la excepción de junio, los más cálidos registrados para los respectivos meses.

 


 

El calentamiento mundial de los océanos desde 1955, que ha incidido sobre los primeros 700m de profundidad. Aunado a la acidificación de los océanos, que ha aumentado en un 30% desde el comienzo de la revolución industrial.

 


 

La disminución de las capas de hielo, como en Groenlandia y la Antártida. Entre el 2002 y el 2006, Groenlandia perdió de 150 a 250 km3 de hielo; mientras que la Antártida perdió aproximadamente 152 km3 entre el 2002 y el 2005. La disminución de las capas de hielo ha provocado también el aumento del nivel del mar. Tan solo entre 1961 y el 2003, el nivel medio global del mar se elevó a un ritmo promedio de 1.8mm por año, mientras que en el periodo de 1993 y 2003, lo hizo a un ritmo de  3mm por año. La tasa de las dos últimas décadas, es casi el doble que en el siglo pasado.

 


 

Los eventos extremos como lluvias intensas en unas regiones, sequías prolongadas en otras, también es debido al cambio climático.

 

¿Cómo o en dónde se están encontrando estas pruebas? En los registros anuales de los cambios de temperatura; en los anillos de crecimiento de los árboles, los sedimentos oceánicos, los arrecifes de corales, las capas de rocas sedimentarias, por nombrar algunas. Estas evidencias demuestran variaciones climáticas en el planeta, que además se están produciendo aproximadamente ¡10 veces más rápido que en periodos anteriores!

 

¿Qué está provocando el cambio climático?

 

El efecto invernadero es un factor muy importante que está contribuyendo al cambio climático y se produce cuando la atmósfera retiene el calor que irradia desde la Tierra hasta el espacio. Existen ciertos gases de larga vida que bloquean está energía dentro del planeta, como el vapor de agua, el oxido nitroso (N2O), el metano (CH4), los clorofluorocarbonos (CFC) y el más impactante, el CO2.

 


 

De hecho, los hielos extraídos de Groenlandia, la Antártida y los glaciares de montaña, demuestran que el clima de la Tierra responde a los cambios en los niveles de gases de efecto invernadero. Gran parte de estos gases, aunque se encuentran presentes de forma natural, se están excediendo debido a las actividades humanas, como la quema de combustibles (carbón y derivados del petróleo) y  la deforestación.

 

Pese a todas estas evidencias, hay personas y organizaciones que siguen negando el cambio climático. Estas posturas son peligrosas, ya que muchas de ellas no sólo están ligadas a la ignorancia de la gente, sino a intereses económicos, principalmente de las grandes industrias, como la del petróleo.

 

El cambio climático representa el mayor reto para la humanidad en el siglo XXI, porque no sólo se trata de un problema ambiental, sino también de uno económico y social. Es un problema tan complejo que si nos vamos acercando a los niveles más específicos, nos damos cuenta de las características tan particulares y complejas que emana cada región, sector, actor o grupo social. El cambio climático trae consigo pérdidas económicas, daños a la salud, desplazamientos humanos, muertes, extinciones, desastres, en fin…



 

Se trata entonces de un problema que nos atañe a todos, porque TODOS estamos contribuyendo de alguna manera a la generación del cambio climático. Sin embargo, no todos los países, ni las personas, estamos contribuyendo de igual forma; por ejemplo, una persona de Estados Unidos no contamina de la misma manera que una persona de Haití. La cultura estadounidense contemporánea está orientada al aumento de consumo de casi todos los recursos. A pesar de que el crecimiento de la población en Estados Unidos es relativamente bajo, cualquier aumento de su población hará mucho daño al medio ambiente debido a que su tasa de consumo per cápita es de 10 a 100 veces mayor que al del resto de los países del mundo. Así que sí, preocupémonos por la reciente salida de Estados Unidos del Acuerdo de París sobre el cambio climático.

 

¿La buena noticia? La Tierra no se va a morir; ella ha sobrevivido con y sin humanos.  ¿La mala noticia?  Nosotros, como humanidad, sí estamos en riesgo de perecer.

 

Ante el cambio climático no hay punto de retorno. El clima no regresará a su estado anterior. Sin embargo, sí hay mucho que todavía podemos hacer.

 

Existen acciones para adaptar y mitigar a la humanidad respecto al cambio climático y así disminuir la vulnerabilidad de las poblaciones, sobre todo en las zonas más desprovistas y a las que pocos voltean a ver. Mientras que la adaptación se refiere a las acciones que hacen frente a los efectos actuales o esperados del clima; la mitigación alude a la intervención humana para reducir las fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero y las sustancias que puedan afectar directa o indirectamente al aumento del cambio climático.

 

Hay países más vulnerables que otros frente al cambio climático y esto se debe principalmente a las condiciones geográficas, sociales, económicas, institucionales y políticas. Países en vías de desarrollo, como México, son los más vulnerables debido a la falta de recursos y a las restricciones para diseñar políticas que hagan frente a una adaptación y mitigación adecuada. Por ejemplo, el tema del medio ambiente no es una prioridad para nuestro país; mucho menos el desarrollo científico y tecnológico. ¿Cómo vamos a hacer frente al problema del cambio climático (y a otros tantos) sin tener en cuenta estas bases?

 

No basta con sembrar arbolitos y dejarlos a la deriva para que después mueran. Se necesita de una verdadera política integral (ambiental, social, económica) y transversal (incluyente, con perspectiva de género, etc.) que permita desarrollar una estrategia a corto, mediano y largo plazo sobre el cambio climático.

 

Los patrones de consumo también son muy importantes. Un cambio de hábitos en las personas, sobre todo en aquellos países desarrollados con huellas ecológicas que no se equiparan a las de una población subdesarrollada o en vías de desarrollo, representa una gran solución.

 


 

Los acuerdos internacionales y nacionales sobre el cambio climático, también ayudan a crear soluciones y metas para no seguir rebasando el umbral, ya que las naciones se comprometen a realizar acciones que minimicen el cambio climático, en un plazo dado; por ejemplo, la reducción de emisiones contaminantes y con ello, el compromiso de no aumentar la temperatura (como en el reciente Acuerdo de París contra en cambio climático, en el que se fijo como objetivo que el aumento de la temperatura no sea mayor a 2 °C).

 

Hace poco, en un encuentro sobre sustentabilidad que tuve la oportunidad de presidir con integrantes de la sociedad civil, estudiantes, gobierno, organizaciones civiles y comuneros, una persona del público preguntó a los panelistas: “¿qué áreas de oportunidad pronostican que hay en México para jóvenes, en el que podamos dar soporte a la sustentabilidad?” Uno de los ponentes al frente, muy acertádamente respondió: “México tiene una superficie aproximada de 2 millones de km2, ¡de ese tamaño es nuestra oportunidad!”

 

Ahora imaginen la superficie total de la Tierra; de ese tamaño es nuestro terreno de acción para los próximos años. Así que ciudadanos del planeta: ¡manos a la obra!

 


 

Recomendaciones de documentales:

 “Una verdad incómoda” (2006),  acerca de la campaña del exvicepresidente de Estados Unidos, Al Gore, para concientizar a los ciudadanos sobre el cambio climático. Director: Davis Guggenheim.

 “The next wave” (2009), en el que se retratan a comunidades desplazadas a consecuencia de los efectos del cambio climático. Director: Jennifer Redfearn.

“Persiguiendo el hielo” (2012), en donde el reconocido fotógrafo James Balog y su equipo, monitorean el derretimiento de los cascos de hielo en Groenlandia, Islandia y Alaska.

 “Antes de que sea tarde” (2016), donde se exploran los efectos del cambio climático alrededor del mundo. Director: Fisher Stevens, Leonardo DiCaprio y Martin Scorsese.

 

Bibliografía consultada:

·        Delgado Ramos, Gian Carlo; De Luca Zuria, Ana y Vázquez Zentella. (2015). Adaptación y mitigación urbana del cambio climático en México. México: UNAM.

·        Murray Tortarolo, Guillermo y Murray Prisant, Guillermo. (2012). Clima desbocado. México, UNAM: Revista ¿Cómo ves? N° 168. Disponible en http://www.comoves.unam.mx/numeros/articulo/168/clima-desbocado

·        NASA, Global climate change. 2017. [En línea], dirección URL: https://climate.nasa.gov/, (Consultado el 19 de junio de 2017). 

·        Zavala Hidalgo, Jorge y Romero Centeno, Rosario. (2015). Cambio climático, ¿qué sigue? México, UNAM: Revista ¿Cómo ves? N° 109. Disponible en: http://www.comoves.unam.mx/numeros/articulo/109/cambio-climatico-que-sigue.

 

¡Saludos virtuales! Soy Yazmín Miranda. Bióloga y por azares de la vida, colaboradora de Smartia, Maleta Social y PaCiencia la de México. Soy una romántica de la Biología que procura fomentar y difundir la labor científica. Participo en proyectos relacionados con la ecología, análisis de conflictos socioambientales y la divulgación de la ciencia. Puedes llamarme para trabajar, participar en algún proyecto o simplemente invitarme un buen vino. Contáctame en yazmin-miranda@ciencias.unam.mx

smartia, 2016. Derechos reservados