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Como ser soltera en pleno siglo XXI
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hace 1035 dias


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Cómo ser Soltera (How to be single, 2016) es una comedia (anti) romántica estadounidense, co-producción de Warner Bros., New Line Cinema y Metro-Goldwyn-Mayer; dirigida por Christian Ditter y estelarizada por Dakota Johnson, Rebel Wilson, Leslie Mann y Allison Brie.

 

Cuenta la historia de cuatro mujeres en vísperas de diferentes días feriados (Navidad, Día de San Patricio, Año Nuevo), quienes por el momento no tienen pareja (a veces y algunas sí, pero no es estable) y salen a divertirse con miras a encontrar al hombre ideal.

 

Al comienzo del filme, Alice (personaje que interpreta Dakota Johnson) pide a su novio que se den un tiempo para valorar su relación después de cuatro años. Ella se muda a Nueva York y vive con su hermana mayor Meg (interpretada por Leslie Mann), que es médico, pasa de los cuarenta años de edad y se refugia en su trabajo para no comprometerse en ninguna relación formal de pareja, no pensar que ha envejecido y que no tiene hijos. La mejor amiga de Alice, Robin (interpretada por Rebel Wilson), también soltera, la enseña a divertirse y a ligar en esta ciudad. Alice conoce a varios hombres e intima con ellos, pero no tiene relaciones largas ni fructíferas, lo cual en ocasiones la hace arrepentirse de haber terminado al primer novio. La cuarta protagonista, Lucy (interpretada por Allison Brie), también es soltera, lee cuentos a los niños, frecuenta los mismos bares que los otros personajes y sufre decepciones amorosas. Sin embargo, su historia pareciera correr independiente a las otras tres. Aquí yo identificaría la primera debilidad de esta película: el personaje de Lucy pudo haber sido eliminado de la trama y no se hubiera resentido, al contrario, la película hubiera corrido con mayor fluidez, y tal vez haber destinado esos minutos para profundizar en los otros tres personajes femeninos.



 

Cómo ser soltera me dio la misma impresión que Día de los Enamorados (2010) y Año Nuevo (2011), ambas dirigidas por Garry Marshall. Hay tantos personajes protagonistas que interactúan con otros en la víspera de una fecha significativa, que todas las historias terminan siendo exploradas a un nivel superficial, con personajes demasiado planos y estereotipados; y al final la premisa en ninguno de los tres casos es clara.

 

A propósito del principio fundador, ese enunciado que da lógica a la historia y hace que sus partes se unan, Cómo ser soltera terminó dejándome con varias incertidumbres: ¿Qué realidad de la soltería intenta mostrar Cómo ser soltera a los espectadores? ¿Qué conclusión pretende que el público tome? No es mi intención contaminar mi opinión con spoilers, pero la película pareciera estar dirigida hacia los siguientes juicios de valor, que al final acaban cayendo en un lugar común: “la soltería es para disfrutarse, no para sufrirse; pero hay que estar atentos para no perder la oportunidad de conocer a una gran persona y quizás enamorarse de ella, para después, si todo resulta bien, sentar cabeza”.

 

En efecto, Cómo ser soltera apuesta por mostrarnos maneras diferentes que tiene una mujer de vivir su soltería en pleno siglo XXI en una ciudad tan cosmopolita y liberal como Nueva York. Trata sobre la independencia femenina, la no codependencia de una relación de pareja, pero también la dependencia, el arrepentimiento por las buenas oportunidades que se dejan ir; y por supuesto, hace especial énfasis en que la última palabra en las relaciones la tiene la mujer. Cualquiera podría pensar que el trasfondo de esta película es feminista, además porque el punto de vista está enfocado en ellas. Sin embargo, el discurso no se sostiene y termina contradiciéndose.

 

Desde hace algunos años, veinte por lo menos, algunas producciones de Hollywood, tanto de cine como de televisión, por ejemplo El Club de las Divorciadas (1996) y Sex & the City, han otorgado voz a las mujeres para que sean ellas quienes trasmitan su visión sobre las relaciones de pareja, el sexo, los roles, la soltería, la liberación y la igualdad. Esto representa una confrontación a la imagen que nos presentó el cine clásico de Hollywood, en el que las mujeres eran el objeto de deseo y/o perdición del protagonista, a menudo mucho mayor de edad, y del adversario; pero nada más. No se exploraban ni las actitudes ni la voluntad femenina ante la vida.


 


En Cómo ser soltera, las mujeres se revelan a ser tratadas como objetos de deseo, ellas tienen la última palabra en la relación, pero lo que quieren de sus parejas no es claro, y a cambio se quedan solteras. ¿Cuál es el mensaje? ¿Acaso es machismo disfrazado de feminismo? La típica incomprensión de parte de los personajes masculinos hacia el carácter y la personalidad de la mujer se mantiene. De igual modo, se mantiene la creencia que para los varones es mucho más fácil conseguir una pareja. Otro problema que le veo a esta cinta es que se centra demasiado en las mujeres y no nos permite conocer la psicología de los hombres, perpetuando la idea de que la mayoría está interesada únicamente en el sexo, machos alfa; pero a veces parecen víctimas de la volubilidad e impredecibilidad femenina.

 

El humor de la película es demasiado americano, con dos o tres situaciones divertidas o memorables. En general, la película es aburrida. Reitero que no funciona porque nos presenta cuatro historias femeninas centrales y ninguna de las cuatro es desarrollada a profundidad. Robin, Alice y Megan están relacionadas, son amigas y se dan ánimo una a la otra, pero Lucy está muy desligada de ese grupo de mujeres, se relaciona con personajes cercanos a las demás, pero su historia no tiene punto real de encuentro. Creo que se intentó contar varias historias de mujeres siguiendo los pasos de Sex & the City, pero ésta era una serie de varias temporadas, en Cómo ser soltera tuvieron menos de dos horas. Por cierto, las películas de Sex & the City fueron igual de desastrosas. Mi tedio por Cómo ser soltera se aumentó al ver que personaje que más escenas tiene es el de Alice, Dakota Johnston, la protagonista de Cincuenta sombras de Grey, es pésima actriz.

 

No recomiendo esta película.

smartia, 2016. Derechos reservados