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Cruda Olímpica y Punto Final
Todo es camaradería y felicidad, hasta que llega la cuenta de las Olimpiadas..

cotidianidad
economía

Pablo Torres Corpus

Economista






Analiza

hace 231 dias


120 seg

Sin duda, los Juegos Olímpicos son un evento más que atractivo: la proezas humanas, la diversidad cultural, los turistas, los escenarios, las competencias, para todo gusto hay algo que deleite y asombre.

 

Cada cuatro años una ciudad vive esta maravillosa fiesta y se convierte por unos días en la capital del mundo, pero como toda fiesta tiene su resaca, en el caso olímpico siempre es económica, para algunos países gravísima, para otros llevadera y para unos cuantos ligera, pero a todos les llega.

 

El principal factor de la resaca son el excesivo gasto para infraestructura que en la mayoría de los casos sólo se usa sólo unas semanas.

 

Y el problema no es que se use una o dos veces, el problema es que para pagar todos los gastos que generan unos Juegos Olímpicos se despilfarra dinero que no se tiene en el momento y que es difícil de pagar en el futuro, la situación se agrava porque pasados los Juegos, buena parte de las construcciones sólo generan más gastos.

 

Desde Tokio 64, el gobierno local tuvo que recurrir a una deuda de mil 200 millones de dólares (de los de entonces) para construir lo necesario para los Juegos, aunque la concentración urbana de Tokio hizo que la mayoría de los edificios tuvieran uso posterior, la deuda se elevó considerablemente y tardaron más de una década en cubrirla.

 

En México 68 también se recurrió a deuda, aunque fue mucho menor que la de Tokio debido a la infraestructura que ya tenía la ciudad y al "cochinito" que desde 1962 el gobierno hizo con la tenencia. (Por cierto, es falso que la tenencia se haya creado en 1968 para pagar los Juegos, es cierto que dicho impuesto ayudó en mucho para su patrocinio pero ya existía desde 1962.)

 

Las deudas para financiamiento se repitieron en Munich 72 y Montreal 76, que apenas en 2006 acabó de pagar lo adeudado para construir espacios de poco uso como un velódromo de 50 millones de dólares que sólo atrajo a 300 personas.

 

Y así pudiéramos seguir enlistando las deudas sufridas por organizar los Juegos Olímpicos, la única excepción parece ser Los Ángeles 1984 que prácticamente fueron financiados por la iniciativa privada, lo que generó una ganancia superior a los 200 millones de dólares.

 

Fuera de esto, todas las sedes han tenido considerables déficits y en algunos casos sonadas crisis por gastar en un evento e infraestructura fuera de su alcance. No es lo mismo para Londres endeudarse un poco que para Grecia hipotecar su futuro.

 

Entre más pobre sea el país, mayores son las repercusiones económicas negativas que tiene por ser sede de los Juegos Olímpicos, se endeudan por años para aparentar ser un país de primer mundo durante quince días, son como aquellas familias que se deshacen de ahorros, patrimonio y se endeudan por hacerle un fiestón de un rato a la hija de quince años, aunque los invitados poco lo valoren y los anfitriones por mucho lo padezcan.

 

Brasil no acababa de asimilar la cruda económica que le generó el mundial de 2014 y empezó otro festejo al concluir le generará una resaca doble, la atrasada del mundial y la nueva de los Olímpicos.

 

Por lo demás disfrutemos de este maravilloso evento que no nos toca pagar, y en lo particular espero no contar como país con el "honor" de ser sede de los Juegos Olímpicos, no al menos en el mediano plazo.

 

El vino: Mistral Reserva 2014, Barbera, Valle Santo Tomás, México $ (+-) 510.

El libro: "El libro de los Baltimore", Joël Dicker, Alfaguara, 2016, $ (+-) 349.

El disco: "Rock & Roll Hall of Fame" Red Hot Chili Peppers, Warner Bros 2002  $ 90 (iTunes) una probadita aquí: 



 

torrescorpus@smartia.digital    

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