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Cuando la sumisa reformó al amo… y empezó a cambiarlo: Cincuenta sombras más oscuras
Así es, tuvo secuela...

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Analiza

hace 757 dias


140 seg

Esta crítica contiene algunos spoilers que pretenden hacer un servicio a la comunidad cinéfila.

 

Aprovechando el marco romántico que se respira año tras año con el día del amor y la amistad, se estrenó en cines la película Cincuenta Sombras Más Oscuras (Fifty Shades Darker), secuela de Cincuenta Sombras de Grey y segunda entrega de una trilogía que en cine culminará el año próximo con Cincuenta Sombras Liberadas. Estos filmes están basados en los best-sellers escritos por E. L. James, quien también es productora.



 

En esta continuación, Christian Grey (Jamie Dornan) convence a Anastasia Steele (Dakota Johnson) retomar su noviazgo, prometiendo que cambiará, ya no la golpeará ni le hará cosas que ella no le pida y, lo mejor, se olvidarán del contrato. Pero Christian Grey no deja de ser un hombre enigmático con un oscuro pasado que, a medida de que Ana va enamorándose más de él, éste cochambre saldrá a la superficie, poniendo en riesgo (una y otra vez) su relación.

 

El guión de Cincuenta Sombras Más Oscuras está, como era de esperarse, muy mal escrito. La dirección de James Foley es fallida, la película es clasificación C, pero las escenas pasionales están tan cuidadas, son tan mojigatas, que terminan siendo incapaces de prender las chispas del espectador. La película fluctúa entre el aburrimiento y la risa involuntaria. De verdad, hay veces que me pareció que más que una adaptación del libro de E. L. James, esto era una parodia no oficialmente reconocida como tal.



 

De nuevo, Dakota Johnson (Anastasia Steele) da una actuación nada creíble, en la que vuelve a retorcerse de placer en la cama sin que Christian Grey la haya tocado siquiera, o apenas la toca y ya se pone en completo éxtasis, parece que su punto G está en la imaginación. Pero su mala interpretación no sólo se limita en la alcoba de Grey, también cuando discute con él, cuando le hace teatros para intentar reformarlo y cuando pretende tener ideas frescas para salvar una compañía editorial de la bancarrota. Lo afirmé cuando reseñé Cómo ser Soltera, y lo reafirmo ahora: Dakota Johnson es pésima actriz. Por el papel de Anastasia, ella ganó la Frambuesa de Oro (Razzie Award). Es apuesta segura predecir que volverá a “triunfar” en la entrega del año próximo.

 

Contra todo pronóstico, Jamie Dornan (quien ganó Razzie al Peor Actor de 2015 por la primera parte de las Cincuenta Sombras), en esta continuación interpreta a Christian Grey de un modo más natural, se nota que ha comprendido mejor a este personaje, interpretándolo más humano y menos bestia; aunque no sea creíble que Anastasia (en algunas escenas lo hace de golpe, en otros momentos van poco a poco) lo esté cambiando con amor, sumisión y un feminismo que se contradice cada dos minutos. El guion y la dirección son muy fallidas y probablemente Dornan repita nominación a la Frambuesa de Oro, pero no creo que esta vez merezca repetir el premio.

 

Kim Basinger (actriz que en 1986 protagonizó el clásico del cine erótico 9 ½ Semanas) interpreta a Elena Lincoln, una mujer mucho mayor que Christian Grey que presuntamente, cuando éste era un niño (o adolescente, la película es bastante ambigua), lo introdujo en el sadomasoquismo y lo maltrató. La participación de Basinger en la película es breve, su caracterización busca hacerla ver como una mujer decadente y vieja, pero su actuación es poco creíble, los diálogos con Ana, en los que primero la previene y más adelante la insulta, son tan ridículos que de inmediato los relacioné con cualquier telenovela con situaciones trilladas. Nunca le creí que fuera una mujer mala, ni siquiera en otra vida. Sobre todo cuando la madre adoptiva de Christian Grey la corre de la casa como si fuera la mismísima Maléfica (villana de La bella durmiente). Basinger ha sido nominada a la Frambuesa de Oro como Peor Actriz en cinco ocasiones. Nunca lo ha ganado. Parece casi inevitable que ahora sí obtenga el premio el próximo año.



 

Completan el elenco tres personajes que a mí en lo particular me llamaron la atención: la mamá adoptiva de Christian Grey (interpretada por Marcia Gay Harden, ganadora del Oscar), un papel muy plano que esta actriz ni siquiera debió haber aceptado porque la desperdicia, es un personaje secundario que es aliado de Anastasia y Christian en todo momento. La historia no perdería nada si este personaje no existiera.

 

En segundo lugar tenemos a la ex amante de Christian Grey destruida emocionalmente, Leila (interpretada por Bella Heathcote, que en este filme casi repite el papel de fantasma que hizo en Sombras Tenebrosas, de Tim Burton, con un toque descafeinado del Señor Reinfield, el admirador de Drácula –el vampiro protagonista de la novela homónima de Bram Stoker– trastornado recluido en un hospital psiquiátrico). Ella acosa a Anastasia y la sigue enfermizamente a todas partes, nunca queda claro si para matarla o sólo para alejarla de su amo dominante, o sea, Christian Grey, que jamás volverá a fijarse en ella, porque es un “hombre nuevo”, pero ella está obsesionada con los azotes. Otra actuación pésima.

 

Por último, Jack Hyde (interpretado por Eric Johnson, cualquier similitud con Mr. Hyde de la novela de Stevenson es mera coincidencia) es un antagonista que aparece en esta segunda parte. Él es el jefe editorial de Anastasia y desde su primera aparición, entra en competencia muy desigual con Christian Grey. Se ve que Hyde desea a Ana, pero se muestra tibio, hasta que se propasa con ella y Grey (quien hace gala de ser multimillonario y dueño de todo Seattle), se encarga de ajusticiárselo. ¿Qué esperar en la tercera parte de las Cincuenta Sombras? Su venganza, la segunda película es demasiado predecible al respecto.



 

En conclusión, hay libros y películas eróticas que funcionan mucho mejor que esto para celebrar un 14 de febrero.

 

Gracias por leerme, soy Víctor Manuel López Ortega. Soy novelista, arquitecto, maestro en comunicación, doctorante en arte y cultura, y columnista de Smartia, así como miembro de la Sociedad de Escritores Michoacanos (SEMICH). Imparto talleres, charlas y conferencias sobre literatura, cine y arte en general. Puedes contactarme para trabajar, hablar en tu evento o tener una plática en tu podcast. Me dará mucho gusto conocerte. Sígueme en Twitter como @VlomLoor o en Facebook.

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