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Dile adiós al puesto de tacos
SI YA RECORRISTE TODOS LOS PUESTOS DE COMIDA ALREDEDOR DE TU TRABAJO Y LOS SUBWAYS YA SALEN MUY CAROS, TAL VEZ ES MOMENTO DE HACER UN CAMBIO

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hace 585 dias


480 seg

Llegas corriendo a checar la entrada con o sin maquillaje terminado. Haces tiempo en el cafecito porque te estás preparando mentalmente para la chamba o mientras la impresora hace su trabajo, aprovechas para platicar con otros de tu especie. Portas tu gafete electromagnético para todos lados, porque si no, tienes que esperar a que una alma buena te abra la puerta. Estás en una tanda. Estás en dos tandas. Le debes a Rosita que vende por catálogo. Alguien tiene un apodo anglosajón acompañados por un artículo, como el Mike, el Peter o el Jerry. Te llega el singular olor a pintauñas en un espacio cerrado. Chacoteas con tus compañeros cuando el trabajo no apremia. Rezas por que el viernes salgas a la hora acordada y por alguna extraña Ley de Murphy siempre al jefe se le ocurre que tienes que quedarte a cumplir trabajo de última hora, sin importarle (que sorpresa) si ya tenías un compromiso. (Por ejemplo, la despedida de soltera de mi mejor amiga. True story.)

 

Acéptalo. Eres Godín.

 

Y como generalmente sucede, cuentas con una sola hora para comer. Regresar a la casa no es opción porque es hora pico y no logras poner un pie en tu hogar cuando ya es hora de regresar, o simplemente vives demasiado lejos. Ya te sabes todos los puestos de comida a la redonda; los callejeros de suculentos aromas y las fonditas que según son ricas y baratas. De vez en cuando te das tus lujos y compras comida a domicilio o comes en restaurante cercano, porque es viernes y porque te lo mereces (también, true story).

 

Luego te preguntas cuanta garnacha le estás metiendo al cuerpo y cuánto dinero le estás sacando a la cartera. Así que muchos optamos por llevar comida casera a la oficina. Y uno aprende un par de cosas:

 

- Que a cierta hora mientras te encuentras apuradísimo trabajando, te inunda una nube de olores mezclados a comida calentándose, especialmente si se trata de guisados de mariscos.

- Que no es viable esperar a llegar a casa para volver a comer.

- Que pedir a domicilio sale mas caro que lo que pagas por la comida en sí.

- Que como último recurso te queda la cafetería, que insiste en llevar los guisados mas desalentadores.

- Que aquellos que llevan caldos son los Godínez más valientes.

- Que aquellos que logran cocinar y comer en tal espacio de tiempo y sin demasiadas herramientas son los verdaderos héroes.

 

Y así surgió esta sección.

 

Quisimos generar un espacio que se dedicara a cuidar un poco más de nuestra salud en la oficina; que incluye, por supuesto nuestra alimentación. Aquí encontrarás periódicamente recetas que podrás cocinar rápida y fácil para llevar a tu oficina, y decirle de una buena vez adiós al puesto de tacos.

 

Elije bien tus armas

 

Lo primero, es revisar qué nos ofrece el lugar donde trabajamos. ¿Hay microondas? ¿Refri? ¿Hornito eléctrico? ¿Un comedor o tienes qué comer en tu escritorio? ¿Tarja? Una vez que sepas qué facilidades tienes, es hora de elegir tus tuppers.

 

Sólo como nota, no creas que soy vendedora de Tupperware. Simplemente les llamo tuppers, porque como muchas otras marcas registradas se ha convertido en sustantivos que designan al objeto, despersonalizándose de la marca, como sucedió con los kleenex o el jacuzzi. Tupper o tóper, a pesar de aún no estar reconocida por la RAE, se refiere de manera general a los recipientes cerrados herméticamente que sirven para llevar guisos fuera de casa o conservarlos en el frigorífico. En español existe la palabras tartera, portavianda y portacomida para designarlos pero francamente, ni tu ni yo la usamos. Ahora sí, regresemos a lo que nos interesa.

 

Si bien el vidrio es el envase más higiénico y saludable, lo cierto es que a veces resultan pesados y frágiles al impacto, es decir, puede que no aguanten dos de tres caídas. Si eres valiente y cuidadoso, adelante, sólo asegúrate que el vidrio sea templado, ya que atraviesa por un proceso de fabricación distinto al vidrio normal, que permite los cambios más intensos de temperatura, como la cocción en horno.

 

Si sólo tienes acceso a microondas, olvídate de cualquier tupper que contenga metal. Así que puedes optar por tuppers de plástico, que muchos, actualmente ya no desprenden sustancias tóxicas. Busca aquellos que sean libres de BPA (Bisefinol A, en inglés dicen: BPA Free), o que en su descripción figuren como seguros para microondas. Si eres un Godín pudiente, consigue los que están hechos de silicón, que básicamente es el último grito de la moda, ya que no absorben olores ni sabores, y algunos soportan temperaturas de hasta 300ºC

 

Si tienes acceso a un horno eléctrico, obviamente, evita los tuppers plásticos. Usa recipientes de cerámica o vidrio, incluso de metal, que son excelentes para mantener el calor por un buen rato, sólo se cuidadoso cuando los tomes, ya que también se calientan muchísimo, y por lo que más quieras, evita que toquen superficies plásticas, porque se derriten y luego te la cobran a ti.

 

Cualquiera que sea tu elección de tuppers, ¡asegúrate que cierren bien! Esto evitará batideros y derrames, especialmente si eres valiente y te animas a llevar caldos. El cierre hermético cuida de la higiene de tus alimentos al mismo tiempo que evitas que las narices de tus compañeros sufran. No olvides seleccionar un juego de cubiertos que no extrañes en tu casa, un buen recipiente para tomar agua y servilletas.

 

También reflexiona si conviene o no que adquieras tuppers con separaciones. Imagina que llevas una pasta que necesita calentarse en el mismo refractario que llevas ensalada. No hay nada más triste que una lechuga a medio cocer. Tienes de dos. Te comes primero la ensalada y después calientas el resto (lo cual puede ser bueno si todos salen a la misma hora y se aglomera el microondas, pero implica dejar en pausa la amena plática con tus compañeros), o bien, opta por dos o tres tuppers pequeños para separar los alimentos.

 

Si hay refri, ¡eres muy afortunado! Podrás llevar guisados un poco más delicados, que requieran de un ambiente frio para su conservación hasta su consumo. Si hay tarja y un buen espacio para preparar alimento, vives en el cielo Godín.

 

¿A qué hora pretenden que haga de comer?

 

Hay un par de mujeres que admiro de sobremanera. Mi mamá y mi tía. Ambas son excelentes profesionistas y madres. Una de ellas cocina para una familia de 5, de muy buen diente. De alguna manera hacen magia y logran alimentarse sanamente mientras cumplen con sus responsabilidades laborales y hasta hacen ejercicio. Yo soy soltera y apenas puedo con la parte de la comida y el trabajo.

 

Pero ahí te va un buen tip. Cocina una noche antes, o bien cada vez que lo hagas, multiplica las porciones y congela el resto. Ve alternando los alimentos cada día, para que no te aburras de llevar a la oficina una semana seguida la misma comida.

 

De manera general, los alimentos crudos toleran el siguiente tiempo congelado:

 

- Pollo: 9 meses.

- Carne de res: 4 a 9 meses.

- Salchichas (de res, puerco o pavo): 1 a 2 meses.

- Tocino: 1 mes

- Cerdo: 4 a 6 meses

 

Una vez cocinados los alimentos, puedes volver a congelar y se conservarán:

 

- Carne de res: 2 a 3 meses.

- Pan: 3 meses

- Guisados, caldos y sopas: 2 a 3 meses

- Pollo: 4 meses

 

Si deseas saber mas al respecto o con comidas muy específicas; puedes revisarlo en  esta colorida infografía.

 


 

Ten en cuenta que cualquier cosa que desees congelar es mejor hacerlo en el punto en el que estén mas frescos, para asegurarte que tendrán un buen sabor cuando los descongeles. Por experiencia te puedo comentar que evites congelar verduras crudas, al menos que las compres directamente congeladas. Si bien siguen comestibles, pierden textura y tono.

 

Cuando hagas ensaladas, después de desinfectar debidamente los ingredientes, escúrrelos bien y si aún los sientes muy húmedos, en los refractarios que los almacenes, agrega una toalla de papel entre capa y capa de vegetales antes de taparlos herméticamente y llevarlos al refrigerador. Esto ayudará a que frenar el proceso de descomposición. Deja todo listo para solo mezclar los ingredientes que te vayas a llevar ése día.

 

¿Por qué no lo intentas?

 

Si ya te decidiste a llevar un estilo de vida mas saludable y estás armado con tu flamante colección de tuppers, da click en cualquiera de las recetas que estaremos subiendo, pensando especialmente para llevar a la oficina y dile adiós a tu querido puesto de tacos. La verdad, él y tu, ya no funcionan… no es él, eres tú.

smartia, 2016. Derechos reservados