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Dory se encuentra a sí misma
¿Vale la pena ver la segunda aventura acuática de los peces de Pixar?

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hace 972 dias


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Trece años después regresan a la pantalla grande los personajes de la película de Disney – Pixar Buscando a Nemo, esta vez con Buscando a Dory, que es secuela si consideramos que ha pasado un año ficcional después de la aventura del filme anterior, pero es más un spinoff porque el protagonista de la historia ha cambiado, ahora es Dory, un personaje secundario que apareció en la primera parte, pero su participación fue tan entrañable que desde aquella vez amenazaba con robarles el protagonismo a los peces payaso, Marlin y Nemo.



 

En esta nueva aventura, Dory cruza el océano de lado a lado (recordemos que en la primera película Marlin y ella terminaron en Sydney, Australia) para buscar a sus padres, de quienes se separó en circunstancias involuntarias hace bastante tiempo. Nada de regreso a territorio estadounidense y es entre el océano, el contacto con los humanos y el acuario en donde ella tratará de encontrar a su familia. Para conseguirlo, tendrá que sortear varios obstáculos y peligros.


 

Esta secuela tiene el acierto de haber cambiado de protagonista. Si Nemo y Marlin hubieran continuado siendo los personajes principales en esta película, la secuela no hubiera tenido sentido, ni interés. Dory repite las características que hicieron que nos engancháramos emocionalmente con ella: sufre de pérdida de memoria a corto plazo, canta su pegajosa melodía: “nadaremos, nadaremos, en el mar”, habla idioma cetáceo, pero esta vez no lo habla con cualquier ballena, es con Destiny, una tiburón ballena con problemas de la vista que ha sido su amiga por años, la película no indaga en estos antecedentes.



 

Como dije antes, la segunda parte se justifica mejor con los sucesos girando en torno a Dory. Ella es tan autónoma y protagónica que hace ver a Marlin y a Nemo como personajes poco útiles, si los elimináramos, de todos maneras habría película con trama sustentable. Entiendo que ellos están como anclas sentimentales, al igual que las tortugas que en la primera parte condujeron a los peces payaso al otro lado del océano. Hay nuevos personajes secundarios que ayudan a que esta película sea muy divertida. El más memorable es Hank, un pulpo anaranjado con siete tentáculos, perdió uno, que se convierte en el principal ayudante de Dory. También aparecen tres focas, un manatí, una tiburón ballena, unas nutrias muy tiernas y peces de la misma especie de Dory.




Buscando a Nemo es mejor que Buscando a Dory en el sentido de que la primera película fue más conmovedora, el deseo de Marlin era muy fuerte (cumplir la promesa que hizo a su pareja “no permitir que nada le pase a su hijo, protegerlo”). Como espectador resultaba muy sencillo vincularse sentimentalmente con su búsqueda, aunque no fueran personajes que me cayeran muy bien que digamos. El miedo y la zona de confort en las que Marlin insistía en mantenerse me desesperaban. En el caso de Dory en esta secuela, encontrar a sus papás, es un deseo poderoso, pero no tiene la misma fuerza que el que tuvo Marlin, porque cuando Dory se lo propone, es demasiado autosuficiente.

 

Realmente no necesitaba una familia para su supervivencia, ni para su felicidad, menos cuando habían pasado tanto tiempo apartados. A mí como espectador me daba lo mismo que encontrara a su familia y creo que en eso radica la principal diferencia entre la segunda y primera parte. Creo que la trascendencia del viaje de Dory va más allá de reunirse con sus padres, ella se encuentra a sí misma y valora las cosas que ha logrado gracias a su pérdida de memoria a corto plazo, mejorando así su autoconcepto.



 

Buscando a Dory conmueve menos, pero es más divertida y ligera que su antecesora. Es una película muy entretenida, de trama ágil. Por otra parte, me fue muy grato constatar que la animación, trece años después de Buscando a Nemo, sigue evolucionando al punto de emular la realidad a un nivel de perfección que por instantes ya no parece animación, sino tomas de cámara profesional de video. El doblaje al español es muy bueno, en esta ocasión no me quedé pensando que hubiera sido mejor verla en el idioma original. Recomiendo ver esta película cuanto antes en formato 3D, la calidad de la animación lo vale.

smartia, 2016. Derechos reservados