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El Apocalipsis alcanza a los X-Men
NI ELLOS SE SALVAN DE UN REVIEW.

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hace 1021 dias


330 seg

La franquicia de películas de X-Men, producidas por la 20th Century Fox, en asociación con Marvel Entertainment, ha sido extensa y exitosa. A la fecha se han rodado 10 filmes de X-Men, los cuales podrían agruparse en dos trilogías y una serie de spinoffs. La primera trilogía mostró a los mutantes en su etapa adulta y estuvo integrada por X-Men, 2000; X2, 2003; X-Men: The Last Stand, 2006. Años más tarde, se filmaron tres precuelas, o películas que muestran a los mutantes en su juventud: X-Men: Primera Generación, 2011; X-Men: Días del Futuro Pasado, 2014; X-Men: Apocalipsis, 2016. Además, se han estrenado 2 spinoffs de Wolverine (2009 y 2013) y actualmente están filmando otra con este personaje. Deadpool también podría considerarse otro spinoff asociado a los X-Men.



 

X-Men: Apocalipsis culmina la trilogía de mutantes en su juventud y formación académica, secuela de Primera Generación. El director, Bryan Singer, ha realizado la mayoría de las películas de la serie (excepto The Last Stand). Afirma que ésta será la última cinta de superhéroes que dirija después de haberse dedicado casi exclusivamente al género por 16 años.

 

Apocalipsis, o En Sabah Nu (interpretado por el actor Oscar Isaac), es un mutante muy antiguo, el primero de la historia, proveniente del imperio egipcio. Un ser todopoderoso al que se le podría situar a la altura de un dios: posee fuerza sobrehumana, vuela, se teletransporta, mueve objetos por telequinesis, puede transformar la materia y es capaz de autorregenerarse. Es prácticamente invencible. Después de un encierro por más de 3500 años, es liberado en 1983. Pretende exterminar al sistema de gobierno y la humanidad porque no le gusta lo que observa. Para alcanzar sus planes de aniquilación, busca aliados entre los mutantes del mundo y persuade a Arcángel, Magneto, Storm y Psylocke. A algunos les aumenta los superpoderes, a otros les promete saciar su sed de venganza. Sólo unidos, los X-Men podrán derrotarlo.



 

El primer aspecto que no me gusta de la situación de esta historia en 1983 es que varios de los X-Men son muy jóvenes, y tuvieron que ser reemplazados por actores menores de treinta años. El cambio de actriz más notorio, en perjuicio de la película, es el personaje de Storm (el cual había sido interpretado por Halle Berry).

 

No sólo la actriz que la hizo de Storm no me convenció. De hecho, me dio la impresión de que casi ningún actor (presentes en las dos películas anteriores y nuevos) se creyó, ni disfrutó su personaje. Los percibí acartonados, poco naturales, unidimensionales, no simpaticé con nadie. Quienes combaten a Apocalipsis son modelos de virtud todo el tiempo, a veces dudan de sus poderes, pero lo justifican por su juventud y falta de experiencia. En mi opinión esta vez los actores no fueron bien dirigidos.

 

La construcción del personaje de Apocalipsis es superficial. No hay un solo rasgo de bondad o de humanidad en él, ni nada que me haya permitido hacer un contraste entre sus rasgos de carácter. Es un villano malo, muy malo, quiere aniquilar el sistema, pero jamás se sabe con claridad qué es lo que no le parece; lo increíble es que no tiene que argumentar mucho para convencer a cuatro mutantes de que lo apoyen con este plan tan carente de sentido. No estoy criticando lo absurdo del plan, éste pudo haber sido aún más ridículo y convencer a millones de personas si lo hubiese presentado de un modo atractivo, no por nada ha habido líderes nefastos en la historia de la humanidad que llegaron lejos con sus pretensiones, lo que yo critico es la manera tan pobre en que Apocalipsis lo expone.



 

Los X-Men es un cómic que comenzó a publicarse en 1963, hace más de cincuenta años. Cada que un guionista trata de adaptar cualquier comic a película se enfrenta con la problemática de la circunstancia social, que no es la misma en los años treinta, sesenta, ochenta y en nuestros días. Por ejemplo: Magneto es víctima del nazismo y sobreviviente del Holocausto; en X-Men: Apocalipsis, para que Magneto pueda aparecer en 1983 y no sea un hombre mayor (lo que veíamos con Ian McKellen en las primeras tres películas de la serie), tuvo que ser víctima de los comunistas en Polonia, durante la crisis final del Régimen. Hay una resistencia a que los superhéroes envejezcan, prefieren hacerlos más jóvenes e incluso volver a empezar las series con los famosos reboots, pero descuidando detalles. En Batman vs. Superman, había momentos en que ambos protagonistas se comportaban como adultos de hace 75 años y en otras escenas como personas del siglo XXI. En X-Men: Apocalipsis, a los personajes también parece olvidárseles que viven en 1983 y no en el 2016, juntan primeros personajes con otros de creación más reciente. Las descompensaciones se notan.



 

A propósito de la época, los únicos dos indicadores culturales realmente significativos de que hemos sido transportados a los años ochenta son la canción Sweet Dreams, de Eurythmics, y los comentarios del público después de asistir a la función de El Regreso del Jedi en el cine. Los vestuarios y los escenarios no parecen de época, son propios de una escuela con alumnos nerds, o de una institución antigua que se resiste a la modernización; las cuales abundan en pleno 2016.

 

La película es innecesariamente larga (141 minutos) y aburrida. Pasaron cerca de dos horas y todavía no lograba entender qué rumbo tomaría la historia y cuándo habría acción sustancial. X-Men: Apocalipsis aplica la típica fórmula del cine de superhéroes, pero ha sido tan grande y tan seguido el bombardeo de este tipo de películas que para mí se han vuelto bastante predecibles, lineales, y poco sorprendentes. Creo que es por lo opuesto que a inicios de año di un cálido recibimiento a Deadpool.



 

Las escenas de acción en X-Men: Apocalipsis son un derroche de efectos especiales que, en mi opinión, han caído en el exceso, la exageración. No me agrada que el cine estadounidense intente mantener al público cautivo con una mal entendida espectacularidad y descuide la importancia de contar una historia bien estructurada, divertida, significativa, que parta de un origen, pero que imprima toques de distinción con respecto a las otras películas del género. Pienso que espectacularidad y trama deben ser complementarias y estar equilibradas.

 

Fui a ver X-Men: Apocalipsis con buenas expectativas (admito que no eran tan altas porque ya sabía que esta película había tenido mayoría de críticas negativas), después de haber visto Días del Futuro Pasado y fiándome de Bryan Singer, a quien siempre respetaré por haber dirigido Sospechosos Comunes. La conclusión de esta segunda trilogía de X-Men me decepcionó.

smartia, 2016. Derechos reservados