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El prestigio negativo y Punto Final
HOY EN MÉXICO ES MÁS FÁCIL APLAUDIR Y APROBAR EL CHISME NEGATIVO, QUE ESPARCIR UNA EVIDENCIA POSITIVA.

cotidianidad
política

Pablo Torres Corpus

Economista






Analiza

hace 470 dias


170 seg

Hace más de 18 años, cuando hacía mis pininos en los medios de comunicación, todos mis editores se "esforzaron" en recomendarme que no publicara cosas alegres, optimistas, buenas, de buenas nuevas; "eso no vende; vas a quedar como pendejo", me advirtieron...

Tardé en digerirlo pero, poco a poco comprendí que tenían razón, las buenas noticias no venden, el reconocimiento no genera morbo, comentar lo bueno solo propicia descalificaciones y mentadas.

En su momento creí que eso se limitaba a que escribía en un medio local, en un pequeño pueblo; pero no, conforme estiré las ligas entendí que los consejos "pueblerinos" tenían eco universal.

Sobre el camino supe qué, escribir una nota "positiva" y en el mejor de los casos que no se subiera al "mame" requería confirmar toda fuente, verificar cualquier dato y prepararse para la madrina.

En cambio, escribir algo para denostar, agredir o madrear no requería tanto esfuerzo, cuando el ofendido respondía o la información era escasa, bastaba con poner: "fuentes cercanas aseguraron" y con eso...

Luego supe que ser pesimista era requisito para ser considerado "intelectual" o lector digno de ellos; en diarios como Reforma, el Universal, Excelsior y otros he confirmado que mientras alguno de sus articulistas se desvive en aportar datos o fuentes para aseverar algo bueno; a los inconformes les basta con renegar, refritear algún artículo o simplemente suponer.

Posteriormente, en esos y más diarios he corroborado la suerte del optimista, sí alguna cifra o pronostico falla, todos contra él; en cambio, sí algún pesimista falla en los pronósticos y el peor de los casos en las fuentes, se victimizan, invocan conspiración y, sanseacabó.

En nuestro país sólo se considera intelectual al que le busca defectos, problemas y omisiones al gobierno, sociedad y medios.

Nadie en México puede aspirar a la intelectualidad documentando, ensayando o divulgando lo bueno.

Nos hemos casado con la idea de que únicamente se puede ser intelectual quejándose (aún sin elementos).

Ser pesimista da un prestigio un halo de superioridad, aunque el pesimismo no se pueda documentar.

No voy muy lejos, revisen los articulistas que han documentado los peores escenarios en todo. Han fallado, en igual o menor medida que los optimistas de la pluma, pero su suerte siempre ha sido mejor, al menos no despiertan con mil mentadas por documentar que "la inflación es baja".

Por ejemplo, Denise Dresser se monta cada rato en el mame populista, y cada rato es incapaz de sostener sus dichos, pero no pasa nada, es "intelectual", sin sustento pero "intelecutal"; pero si el Banco de México pública y técnicamente asume un error: la hoguera.

Conste que no pido palmas para todo, pero sería bueno para todos exigir el mismo rigor para las notas, comentarios, artículos y crónicas.

Hoy en México es más fácil aplaudir y aprobar el chisme negativo, que esparcir una evidencia positiva. Contrario a hace 25 años, hoy es más difícil documentar el optimismo que chacotear con  la negatividad. Los quiero condenadotes.

Punto Final

El vino: Don Luis Cetto 2011, Malbec, Cabernet Sauvignon, Merlot y Petite Verdot. $ (+-) 300.

El libro: Tacopedia, Trilce ediciones, 2014, $ (+-) 400.

El disco: Bruce Springsteen, We Shall Overcome: The Seeger Sessions. Columbia 2013.  $ (+-) 154.

@torrescorpus

smartia, 2016. Derechos reservados