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"Gay-ola" y Punto Final
MÉXICO HA DADO UN GRAN PASO EN LA DIRECCIÓN CORRECTA.

cotidianidad
política

Pablo Torres Corpus

Economista






Analiza

hace 338 dias


140 seg

Muchos fuimos los sorprendidos, en lo particular no creí que el Presidente Peña Nieto fuera a dar un paso tan amplio, riesgoso y decidido en favor de la igualdad legal de las personas sin importar género, religión, origen o preferencia sexual, pero lo hizo y lo reconozco.


Lo ocurrido el martes pasado en Los Pinos, durante el Día Mundial contra la Homofobia, es inédito en la historia de México; por primera vez la residencia oficial abrió oficialmente sus puertas a grupos en contra de la discriminación de Homosexuales, Lesbianas, Bisexuales, Transgénero e Intersexuales .


Y lo más importante, el Presidente presentó dos iniciativas de ley; una para modificar el artículo 4 de la Constitución y reconocer como derecho humano en México que las personas mayores de 18 años puedan contraer matrimonio sin ser discriminados por sus preferencias sexuales, género, origen étnico, nacionalidad, condición social, de salud o religión.


Otra para modificar el Código Civil Federal y reconocer el matrimonio igualitario como derecho de todos los mexicanos, además de otras disposiciones que aseguran igualdad en procesos y trámites civiles como divorcio, repartición de bienes y emisión de actas de nacimiento reconociendo a las personas transgénero.


Finalmente, la iniciativa define lo que para el Estado mexicano es el matrimonio: "la unión libre de dos personas mayores de edad con la intención de tener una vida en común, procurándose ayuda mutua, solidaridad, respeto e igualdad”.


Las iniciativas se coronan con la inclusión de México al Grupo Núcleo de Naciones Unidas sobre Personas Homosexuales, Lesbianas, Bisexuales, Transgénero o Intersexuales.


Las propuestas han generado intensos debate pro y en contra, los más enardecidos son los partidarios del Estado moral, de la familias "normales" y la "naturaleza divina".


En un Estado laico y democrático es normal y sano que exista el debate, que se escuchen todos los puntos, todas las ideas son bienvenidas, incluso aquellos que quieren remplazar el derecho por la moral y la Constitución por la Biblia.


Pero es fundamental reafirmar que México es "un Estado Laico”, que las iglesias, sus feligreses y simpatizantes tienen todo el derecho a manifestar su opinión, pero de ninguna manera tienen derecho en convertir en delito para todos los ciudadanos (creyentes, ateos, o de otras religiones) lo que para ellos es pecado.


Por su origen es común que las iglesias y asociaciones religiosas discriminen. Están en su derecho de elegir quienes pueden ser sus miembros, a quienes les reconocen sus derechos divinos.


Pero el Estado no, el Estado debe reconocer a absolutamente todos sus integrantes sin importar, sexo, religión, origen, étnicas, condiciones económicas, de salud, género o preferencias íntimas.



No es lógico, ni justo que a la hora de establecer obligaciones legales no se excluya a ningún mexicano por sus preferencias sexuales, pero a la hora de brindar derechos sí.


Más allá de las posturas religiosas, se debe reconocer la igualdad de derechos y que hoy, sin el amparo o certidumbre legal muchas personas del mismo sexo han decidido llevar vida en pareja, que no se les reconozca este derecho no impide ni inhibe la práctica, sólo la discrimina.


Si el problema es que al contrato civil consensuado entre dos personas se le llame "matrimonio" pues que se le llame sociedad de convivencia, unión social o como sea, pero que se reconozca.


Total, quiénes están en contra no están obligados a casarse con personas del mismo sexo, ni a cambiar sus actas de nacimiento, no entiendo porque quieren regular la vida de otras personas, esto es igual de absurdo que si un ateo pretende eliminar todo culto religioso nomás porque él no cree en Dios.


Finalmente, lo que sigo sin comprender es como muchas personas que durante años han luchado por la igualdad de derechos y acabar con la homofobia no apoyen las iniciativas del Presidente sólo por eso, porque las propone el Presidente, prefieren seguir padeciendo discriminación antes de reconocer un acierto ajeno.


Punto Final



El vino: Matarromera Crianza 2011, Tempranillo, Ribera del Duero, España $ (+-) 590.

El libro: "En qué creen los que no creen", Umberto Eco, Carlo Maria Martini, Taurus, 1997, $ (+-) 150.

El disco: "Roadhouse Sun" Ryan Bingham & The Dead. Humphead Records 2009.  $ (+-) 190 una probadita aquí: 




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