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¿Intentas ser genio o sólo inteligente?
La diferencia entre “genio” e “inteligencia” se remarca en estos tiempos que ahora vivimos.

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Simitrio Quezada

Escritor






hace 441 dias


120 seg

Una cosa es entender la realidad; otra muy distinta, modificarla.


Quienes me conocen saben que soy adicto a la etimología. Etimós significa verdadero, y mi búsqueda por la verdad, entendida como construcción común y no como posesión individual, me impele a investigar y escribir como lo hago. Mi primer acercamiento a una palabra es etimológico: de qué lengua viene tal palabra: si es latina o griega o de raíz indoeuropea o árabe o indígena mexicana.



 

Expuesto tal planteamiento, quiero poner sobre la mesa dos palabras que me encantan: una es inteligente y la otra, genio. Inteligente viene del verbo latino inteligere: entender. Y el etimologista aficionado se quedará conforme con esto.

 

Sin embargo inteligere tiene un origen más profundo: “inter” y “legere”: “leer entre”. Quien sabe leer entre líneas un suceso, un aparato, un fenómeno lo entiende cabalmente, “le intelige” se dice en el ámbito coloquial. “¿Qué tanto le inteliges al francés, qué tanto le inteliges al Excel, qué tanto le inteliges a los temas de equidad de género?”.



 

El inteligente entiende. Hasta aquí vamos bien.

 

Pasemos a una palabra que quiero más: “genio”. Desde la lengua indoeuropea, germen del latín y el griego, tenemos “gen”: semilla o lo que da nacimiento. Los latinos utilizarán “generare” como sinónimo de crear vida o dar vida. Generación, género, germen, gente y genital están en la misma familia de palabras.



 

“Genio” es aquel que crea. Recordemos con esto al poeta chileno vanguardista Vicente Huidobro: “El poeta es un pequeño dios”. Alexander Graham Bell, Thomas Alva Edison, Henry Ford y Steve Jobs son genios. Gabriel García Márquez es un genio. Pablo Neruda es un genio. Y tu mamá encontrando una nueva forma de lanzarte la chancla es también una genio.



 

Claro que para ser genio primero debes ser inteligente: debes entender las normas que rigen nuestro mundo de tal modo que puedas alterarlas para mejorar nuestro entorno. Por eso abundan los inteligentes pero no tanto los genios. Es más fácil sólo entender la realidad que enfrentarla para generarle transformaciones que beneficien a todos.

 

Permíteme que replantee la pregunta a manera de provocación, para que tú también te lo replantees: ¿Intentas ser genio o sólo inteligente?




siquezada@hotmail.com

 

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