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Los ecos de Metallica en México
El concierto de Metallica trajo consigo gran diversión pero también invitó a la reflexión sobre el metal mexicano.

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Eric Novelo

Biólogo






Analiza

hace 258 dias


140 seg

La semana pasada ocurrió uno de los eventos más esperados del metal en México: volvió Metallica a reventar los oídos de miles de fanáticos que los esperábamos desde su partida en 2012. En total, asistimos cerca de 200 mil personas al Foro Sol entre el miércoles, viernes y domingo (197,444 boletos vendidos, para ser exactos).

 

Metallica es el icono del heavy metal. No son los fundadores del género, ni los mejores músicos, ni los más “trve” (como se refieren los fanáticos puristas a las grupos que según ellos sí representan la esencia del metal), pero no dejan de ser la banda metalera por excelencia. Podrá no gustarte el metal, pero seguramente alguna vez has escuchado Nothing Else Matters, One o Enter Sandman. Su llegada a nuestro país en 2017 generó eco a diversos niveles, tanto en el escenario como en la escena local debido a un concurso polémico, como describo a continuación.

 

El concierto

 

Metallica ya había venido seis veces al país, cuatro de ellas a la Ciudad de México. De esas cuatro, por lo menos tres habían tenido un impacto enorme. La primera en 1993 porque promocionaron el Black Album, uno de sus productos más famosos, y además porque trajeron de teloneros nada más y nada menos que a Pantera, otra banda épica. En 2009, cuando promocionaron su penúltimo álbum Death Magnetic, tuvieron tan buen recibimiento que hasta lanzaron un DVD sobre el concierto titulado Orgullo, Pasión y Gloria: tres noches en la Ciudad de México. Finalmente, en 2012 llenaron ocho fechas en el Palacio de los Deportes con su gira del Arsenal Completo, donde ofrecieron un espectáculo audiovisual memorable.

 


 

Con semejante precedente, las expectativas de varios de nosotros eran altísimas. El resultado final fue bueno a secas. El show esta vez fue mediano, con algo de pirotecnia y pantallas con imágenes alusivas a las canciones, pero hasta ahí. Los que ya los habíamos visto alguna vez seguramente nos quedamos con ganas de más. El repertorio incluyó verdaderos himnos como Master of Puppets, For Whom the Bell Tolls y Fade to Black (entre muchas otras), pero también canciones del disco nuevo que en realidad ha retumbado poco en la mente de los verdaderos fanáticos de Metallica. Por su parte, el público asistente fue diverso, desde los fans hardcore hasta los godínez/chavorrucos/adolescentes que van por pura moda o al desmadre. Esta mezcla heterogénea podrá gustar a algunos, pero es casi un hecho que no fascina a los seguidores de Metallica de hueso colorado.

 

Veredicto final: un concierto disfrutable porque Metallica es una garantía, pero no se podría tachar de imperdible para quienes ya los habíamos visto anteriormente. Sin embargo, probablemente significó mucho más para los primerizos. Si quieren una perspectiva muy lúcida y de un metalero con decenas de años de experiencia, les recomiendo que lean esta reseña sobre el show del miércoles 1 de marzo.

 


 

La polémica

 

Unas semanas antes del concierto, Ocesa lanzó un concurso (supuestamente promovido por Metallica, pero probablemente no sea cierto) para que bandas mexicanas emergentes abrieran el show (Metallica ya traía de telonero al cantante de punk Iggy Pop, pero decidieron añadir una banda nueva por día). El problema es que el concurso no tenía lineamientos bien fundamentados pues pidieron únicamente un video de la banda tocando en vivo, y las primeras 50 agrupaciones en enviarlo serían las elegidas. De ahí, tomaron solamente a 10 y decidieron que las tres ganadoras serían las que recibieran más votos en Facebook. Esta dinámica generó varios inconvenientes, pero principalmente dos: primero, bandas consolidadas y afines al metal no tuvieron oportunidad de concursar simplemente por no haber visto la publicación a tiempo; segundo, la mecánica se prestó a que algunos de los concursantes hicieran trampa con software que generaba muchos votos.

 

El rebumbio causado por este concurso derivó en la organización de la primera Mesa Redonda del Metal en México: “Concursos en la escena Nacional”, llevada a cabo en la Comandancia Metal, un bar icónico ubicado en Insurgentes Sur. La mesa, constituida por músicos, promotores, organizadores de concursos y periodistas (ver cartel abajo), resultó en un gran ejercicio dialéctico y en un esfuerzo encauzado a favorecer a las bandas locales que sí merecen el apoyo por su talento, y no por un concursito improvisado. De los muchos puntos que se abordaron, destaco dos principales:

 

1)     Los concursos de bandas, gusten o no, existen. Tanto los organizadores como las bandas pueden sacarles mucho provecho si trabajan de manera ética y profesional.

 

2)     Es necesario unirse como metaleros y apoyar las propuestas serias.



 

¿Es México un país exportador de metal?

 

Tras la polémica desatada por el concurso para abrirle a Metallica y los nutridos comentarios de los asistentes a la Mesa Redonda del Metal en México, surge la reflexión de si México es verdaderamente un país exportador de música metalera. En lo personal, considero que tenemos el potencial de serlo, pero que debemos transformar la mentalidad de los escuchas y el modelo de comercialización. El mexicano promedio prefiere la banda, el reggaetón, la salsa, el pop y la electrónica. El mexicano promedio no tiene dinero y tiempo para invertir en música que no le apasiona. El mexicano promedio, aún si es metalero, es malinchista. Lo que tenemos que hacer son dos cosas:

 

1)     Aceptar que el mexicano promedio existe y orientar nuestra música a mercados viables como Europa, EUA y Japón. Hacer productos de buena calidad que compitan directamente con los hechos en el extranjero. Utilizar el internet como plataforma principal de comercialización, pues la tendencia millennial así lo exige. Como ejemplo, el blog Reina el Metal dirigido por Julio Solórzano ha alcanzado gran popularidad en las redes gracias a esta estrategia. Las bandas podrían emplear el mismo esquema.

 

2)     Si somos metaleros, tenemos que dejar de ser el mexicano promedio. Apoyemos a las bandas locales que están despegando, en vez de meterles el pie. Valoremos el trabajo del músico y no esperemos entrar gratis a todos sus toquines. Formemos un gremio organizado y, finalmente, escuchemos metal hecho en México. El ponente Mike González, músico de la banda Aiam, habló de la formación de una asociación civil registrada ante el gobierno mexicano para obtener recursos de los fondos de cultura. Podríamos seguir su ejemplo.

 

La suma de ambas iniciativas podría conducir a que el público de casi 200 mil personas que fue a ver a Metallica volteé a ver hacia adentro por primera vez. ¿Tú qué opinas?

 

¡Gracias por leerme! Soy Eric Novelo, biólogo especializado en conducta animal y evolución, interesado en la cognición y los primates. También soy bajista en una banda de metal llamada Red Sands. Si quieres discutir sobre temas de ciencia y música, escríbeme a eric_ng_1@ciencias.unam.mx o búscame en Twitter. Si te gusta el rock o el metal, sigue a mi banda en www.facebook.com/redsandsmetal o en Twitter como @RedSandsMetal.

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