avance

0%
Roemer y Punto Final

cotidianidad
política

Pablo Torres Corpus

Economista






Analiza

hace 603 dias


170 seg


El pasado 14 de abril, el Senado de la República ratificó a Andrés Roemer Slomianski como Representante Permanente de México ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

 

Desde antes del nombramiento, "distinguidos" miembros de la comentocracia criticaron la propuesta y con todo a Roemer por muchas cosas, como "no tener los méritos suficientes", dobletear trabajos, ser de derecha, neoliberal y otras tonterías como ser judío.

 

 Los principales resentidos por el nombramiento son Salvador Camarena (quien tiene bronca casada con Roemer desde 2012) y León Krauze (crítico de la ética pero incapaz de pagar una corriente apuesta).

 

Leo, releo y leo los argumentos contra Andrés Roemer y no encuentro mayor sustento que el de la víscera; en lo académico Roemer tiene más credenciales que cualquiera de sus antecesores en la UNESCO, el tener con distinción dos carreras y su pasó por Harvard y Berkley lo ubican en un estatus inédito.

 

Cualquiera que lea sin rencor el currículo del doctor Roemer y los antecesores mexicanos en UNESCO me dará la razón, si le suman sus publicaciones, su trabajo como divulgador de la cultura o periodista, la confirmarán.

 

Pero no. Creo que el encono contra Roemer no es por su activismo o por quien lo propuso, creo que el coraje contra Andrés es por no pertenecer a los gestores culturales tradicionales o por no ser parte de los "intelectuales" mexicanos.

 

Andrés a diferencia de muchos, muchos otros "intelectuales" se ha caracterizado por no ser un intelectual orgánico, para publicar no ha estado sujeto al aval de las vacas sagradas de la cultura; para realizar sus eventos, foros o tertulias, no ha dependido del gobierno o la agenda política.

 

Tal vez por eso muchos de los orgánicos lo consideran neoliberal y ajeno a su  selecto círculo, mientras los altos "intelectuales" mexicanos únicamente organizan eventos con coros o voces afines, Roemer se ha esforzado con incluir todas las voces, incluso aquellas que cuestionan la "intelectualidad" local.

 

Así ratifico que el encono contra Roemer no es por sus credenciales, que son más que bastas; el encono contra Roemer es por no pertenecer a una camarilla encabezada por Porfirio Muñoz Ledo (si, el que odia al gobierno pero vive cabildeando prebendas).

 

La bronca contra Roemer es por demostrar que la cultura puede ser una empresa productiva, la bronca puede ser por no unirse ni barbear a los iconos orgánicos de la intelectualidad.

 

Fuera de eso creo que todo se reduce a cotos de poder, ego y nómina.

Y no tengo relación, negocio o parentesco con Roemer, sólo observo, y si Andrés no da resultados ante UNESCO que lo cambien y ya.

 

Pero si aporta, no le vayan a regatear los logros nomás por mala leche, encono o envidia.

 

 Punto Final

 

El vino: Rolu 2011, Tempranillo $ (+-) 800.

 

El libro: "La edad de las punzada", Xavier Velasco, editorial Alfaguara, 2012, $ (+-) 260.

 

El disco: "Purple Rain" Prince. Warner Bros 1984.  $ (+-) 240.

 

@torrescorpus

  

smartia, 2016. Derechos reservados