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Saber comunicar: La importancia de la oratoria y del debate
En México, cerca de un 10% de los legisladores suben sólo una o ninguna vez a la tribuna...

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Redacción

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hace 245 dias


120 seg

Vivimos una época de cambios, incluso, muchos dirían que más bien es un cambio de época. Vemos todos los días como partidos y líderes mueven masas, sacan votos y ganan escaños utilizando discursos demagógicos, donde apelan a los sentimientos más oscuros de las poblaciones que se sienten olvidadas. Esto no ha ocurrido ni está ocurriendo sólo en México, o en América Latina, sino que está pasando también en el corazón de occidente, en naciones que por su tradición democrática, fortaleza institucional y altos índices de desarrollo, muchos considerábamos inmunes a los embates de la demagogia.

 

En México, estamos acostumbrados a una clase política que ha venido convirtiendo las tribunas y los espacios de la función pública en foros para la denostación de opositores, que ha construido un discurso público lleno de incitaciones a la polarización o cuando menos ha vuelto las palestras de representación podios de lectura ‘de corridito’ donde entre más pronto se terminen de leer las minutas o mensajes a emitir más gracia obtendrán de los compañeros también apresurados, tan sólo preocupados por medio cumplir su función, medio desquitar su salario y después salir corriendo.

 

En México, cerca de un 10% de los legisladores suben sólo una o ninguna vez a la tribuna en el pleno de las cámaras en lo federal y en lo local hay casos donde esta inactividad alcanza hasta un 96%.

 

Si bien es cierto que en México y Latinoamérica la calidad retórica suele ser pobre, esta se ve caracterizada por la utilización del discurso demagógico. El problema que hoy enfrentamos, es que solíamos pensar que esta desvirtuación de la retórica se debía a la debilidad institucional y a la falta de cultura democrática, creíamos que el discurso demagógico florecía en los pantanos de la marginación y de la desigualdad latinoamericana pero, estábamos equivocados.

 

Somos testigos de que este fenómeno se ha expandido a países que carecen de los factores anteriormente mencionados, incluso, que son totalmente lo opuesto. La demagogia se está consolidando en las naciones más desarrolladas, prósperas y democráticas del orbe.

 

Aunque es cierto que ambas narrativas tienen profundas diferencias, no podemos obviar que existen vasos comunicantes y es que en los dos casos se presentan caudillos carismáticos, que dicen padecer y entender el enojo, los problemas y la frustración de las sociedades, donde siempre el culpable es “el otro”, cuando en realidad estos mismos personajes resultan ser también miembros de la elite que dicen detestar y que prometen falsamente acabar.

 

Tenemos oradores sin escrúpulos, que usan la palabra sin moral, y cuando ésta tiene moral, es una moral retorcida, narcisa y miope, que dice velar por grandes causas cuando solamente descalifica, discrimina y además se beneficia mezquinamente de ello. A la inversa y por desgracia, muchos liderazgos honestos y bien intencionados, se han quedado en el camino por no dedicarle algún tiempo a mejorar sus habilidades de diálogo.

 

Estamos ante una coyuntura crítica, donde lo que hagamos como sociedad va a tener un impacto significativo. Es por ello que debemos promover que los líderes y autoridades aprendan a expresar con propiedad y claridad las ideas que hoy construyen tratando de aportar al desarrollo integral de nuestro país y sobre todo, aprendiendo a privilegiar el diálogo respetuoso con una apertura democrática real que impida que en un futuro las diferencias ideológicas o metodológicas sigan generando un escenario de polarización, encono y caos.

 

Necesitamos una educación donde se prepare al ciudadano a valorar y privilegiar el diálogo ante las diferencias, una sociedad que genere soluciones consensadas o al menos discutidas en lo público y lo pacífico.

 

Tarde pero a tiempo, siendo el último tramo del presente sexenio, la misma Secretaría de Educación Pública ha reconocido esta necesidad al anunciar la calidad fundamental que tendrá la enseñanza para una adecuada expresión oral y escrita en el nuevo modelo educativo.

 

En Kybernus, como un programa que convoca liderazgos políticos, culturales, empresariales y sociales, sabemos que la magia de las buenas ideas sería insuficiente para materializar los sueños de sus ideastas sin el incalculable poder de comunicar. Por ello, estamos convencidos de que al dotar a los nuevos líderes  y a sus organizaciones de las herramientas que dan la oratoria y el debate estaremos enviando al futuro personas con la capacidad de explicar, defender y hacer trascender sus causas con sustentos lógicos y éticos que los diferencien de los liderazgos autoritarios que hemos tenido que padecer hasta hoy.

 

Creemos que para mejorar nuestro pronóstico como país, las universidades, los medios de comunicación, la función pública, las oficinas y las calles deben abarrotarse de hombres y mujeres que adopten la meritocracia como una aspiración colectiva pero que también entiendan que parte de esa meritocracia incluye la capacidad que puedan desarrollar para transmitir sus mensajes con pertinencia. La cultura y especialmente el diálogo que se da a través de la palabra culta e informada deben llenar los ámbitos de nuestra sociedad si es que esperamos que las políticas públicas dejen de implementarse por ocurrencia y empiecen a establecerse con inteligencia.

 

La oratoria y el debate, no deben pues entenderse más como eufemismos para la palabrería y la demagogia. La oratoria y el debate son herramientas que se han usado por los líderes de todos los tiempos para demostrar la validez de sus ideales y que si se inculcan a su debido tiempo podrían educar a una nueva generación de mexicanos y mexicanas que no se limiten a usar los espacios públicos para insultarse, si no para generar tesis, antítesis y síntesis en todas las ramas de la política, la economía y la ciencia, sacando a México de este status quo tan doloroso donde todo pasa y nadie hace nada; porque no nos hemos puesto de acuerdo y sobre todo, porque no hemos descubierto cómo.

 

Mar Grecia Oliva Guerrero

Campeona Internacional de Oratoria y Debate

Moderadora en Kybernus

Diputada local en Durango

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