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Solidaridad y Punto Final
La solidaridad es para fortalecernos no para lucirnos.

cotidianidad
política

Pablo Torres Corpus

Economista






Analiza

hace 220 dias


120 seg

Me enteré del atentado en Niza, supe lo que sabemos y repasé reacciones en redes sociales; topé con una amplia indignación y solidaridad con los franceses, pero también con fuertes críticas y reproches a los que manifestaban respaldo al pueblo francés.

 

En pose intelectual muchos de los críticos se quejaban de la solidaridad y cobertura con Francia, cuando este mes en: " Kenia, Siria, Somalia, Afganistán, Nigeria, Libia, Mali, Yemen" han habido también ataques terroristas.

 

Los quejosos llamaban hipócritas, ignorantes, ridículos o racistas a los que se solidarizaron con Niza y no lo hicieron en otros atentados.

 

En parte tienen razón, en julio ha habido atentados terroristas en esos países, una muerte es una muerte aquí y en Mali, pero la mayor difusión o solidaridad con Francia no es un acto hipócrita, ridículo, racista, menos de mala fe, obedece a varios factores: la novedad, las circunstancias y la proximidad.

 

Insisto, todo atentado es una tragedia; pero desgraciadamente, décadas de continuos enfrentamientos armados en países de África y Asía han propiciado que como sociedad ya nos hayamos acostumbrado a saber de tragedias en esas localidades.

 

Y no es que seamos malos o insensibles, pero la capacidad de asombro y terror se merma con la repetición, es por eso que un ataque en países donde siempre hay atentados cause menos impacto que un ataque en países donde raramente los hay.

 

Las circunstancias son similares, ninguna muerte es menos que otra, pero cuando se sabe que en una zona hay guerra, es muy probable que haya ataques, lógico que se esperen, que se piense en lo peor.

 

Por el contrario, cuando en una zona aparentemente segura hay fiesta nacional y vigilancia es poco probable que ocurran ataques y no tan lógico que se piense en lo peor.

 

Que haya mayor difusión a un atentado en Francia que en cualquiera de los países africanos o asiáticos mencionados no es racismo, obedece a que casi el 50% de los franceses cuenta con teléfono inteligente y más del 90% tiene acceso a internet, porcentajes muy superiores a los otros países cuyo promedio de habitantes con teléfono inteligente no llega al 10% y el acceso a internet ronda el 20%, sin contar la alta censura que padecen en redes sociales. Más comunicaciones igual a mayor difusión y cobertura.

 

Mayor solidaridad o difusión en occidente ocurre por la proximidad, al ser Francia potencia mundial, estar en Europa y ser eje de la cultura occidental, es más fácil que la ubiquemos, que tengamos algún lazo.

 

Piense cuánto conoce de Francia, cuántos conocidos han ido allá, si sabe dónde está la Torre Eiffel. Ahora piense cuánto de Kenia, Siria, Somalia, Afganistán, Nigeria, Libia, Mali o Yemen, cuántos de sus conocidos han ido o si saben dónde está el fuerte Jesús.

 

La diferencia entre lo que conocemos de Francia y alguno de los otros países es proximidad, es duro pero real, la proximidad es lo que hace que nos duela más la muerte de un conocido que de un desconocido.

 

Finalmente, la solidaridad nunca es excluyente, que haya quién se solidarice con algún país no da derecho a descalificar a quién no lo hace, es una pena que no haya la misma solidaridad con otros países que con Francia, pero nunca será una pena solidarizarse ante una desgracia.

 

Punto Final

 

La solidaridad es para fortalecernos no para lucirnos.

 

torrescorpus@smartia.digital

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