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Un liderazgo sin derechos humanos es un liderazgo inservible
En casos de grandes crisis las personas comunes son quienes pueden generar una diferencia e inclusive salvar vidas.

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hace 302 dias


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Por: Marcela Alcántara Guerra


Los derechos humanos son un tema de “moda”. Lo son porque en los últimos años se ha dado acontecimientos importantísimos que los han puesto en la mira de legisladores, académicos y la sociedad civil. Las reformas constitucionales del 2011 los incluyeron de manera explícita dentro de nuestra Constitución. El matrimonio igualitario se reconoció como derechos humanos en todo el país y el reconocimiento de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, como lo es el derecho a decidir sobre continuar o no un embarazo, se ha discutido de casi de manera nacional.

 

Cientos de miles de personas han marcado exigiendo justicia para los desaparecidos de Ayotzinapa y de todo México. Si bien, el estar de “moda” no significa que deba haber un acercamiento a la ligera a estos temas o que se trata de algo pasajero. Más bien estamos frente a una coyuntura histórica en la que podríamos redefinirnos como una sociedad de derechos.

 

Sin embargo, hasta ahora esto no se ha traducido en avances contundentes y la amenaza de retroceder en los derechos reconocidos existe. Pero queda claro que se trata de un tema que está en la agenda y que cualquiera que pretenda ser un actor en el espacio público debe al menos tener un conocimiento de los temas y las discusiones que se llevan a cabo en el ámbito de los derechos humanos.

 

Kybernus, como colectivo encargado de impulsar el liderazgo de jóvenes mexicanos es consciente de ello y por tanto desde el 2015 cuenta con un taller de derechos humanos en el que los participantes reflexionan sobre los principales retos en México. La diversidad del colectivo ha sido una de las fortalezas de estos talleres. Empresarios, académicos, activistas, artistas, científicos y políticos reflexionan desde sus trincheras cómo ellos pueden incorporarse a las discusiones, estándares y principios de los derechos humanos. Lo más importante, cómo ellos pueden convertirse en defensores de derechos humanos, una actividad que antes del taller muchos de ellos entendían como exclusiva de abogados y activistas.

 

La importancia de entenderse como sujeto activo en la defensa de los derechos humanos no es menor. En casos de grandes crisis las personas comunes son quienes pueden generar una diferencia e inclusive salvar vidas. Es de esperarse que muchas de las personas que acuden a los talleres se encuentren o se encontrarán en el futuro en posiciones de poder en las que pueden tomar decisiones que afecten la vida cotidiana del país. Por tanto, al generar conciencia de su papel como defensores de derechos humanos el compromiso de su defensa ya no queda en manos de quienes sus derechos fueron violados sino en manos de la sociedad en su conjunto y de aquellos que ocupan una posición de liderazgo.

 

Un liderazgo sin derechos humanos es un liderazgo inservible, la dignidad de las personas debe ser el centro de cualquier acción de quién por decisión propia o por casualidad se encuentra en posición de cambiar el rumbo de su comunidad o del país entero.


Marcela Alcántara Guerra es especialista en derechos humanos y periodista. Licenciada en Ciencias Políticas y Administración Pública por la Universidad Iberoamericana y maestra en Periodismo y Asuntos Públicos por el CIDE. Ha sido consultora para la Oficina de Prensa de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos e investigadora en temas de justicia y personas privadas de libertad. Actualmente es Oficial de Comunicación para una ONG de derechos humanos en Washington D.C.

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